¿Se siguen empleando hoy cerdos o perros para la búsqueda de trufas en Francia y en Italia? La respuesta corta: casi exclusivamente perros. El cerdo es, en principio, todavía más adecuado — pero presenta un inconveniente que lo hace inutilizable en el trabajo profesional.

El problema del cerdo

El cerdo es biológicamente perfecto: la cerda responde por instinto al aroma de la trufa, porque su compuesto aromático androstenol evoca la feromona sexual del verraco. En Francia y en Italia se buscó durante siglos con cerdos — hasta que un problema práctico no pudo seguir ignorándose: la cerda quería la trufa para sí.

A una cerda adulta resulta difícil impedirle que devore la pieza encontrada. Contenerla cuesta fuerzas, a veces lesiones, a menudo la trufa. Hoy se lleva al cerdo al bosque, como mucho, para la fotografía postal — el trabajo verdadero lo hacen los perros.

El Lagotto Romagnolo

Los perros de raza Lagotto Romagnolo son los perros truferos clásicos. De origen italiano, raza de agua de la Romaña, fueron seleccionados de manera específica para la búsqueda de trufas a partir del siglo XIX. Sus puntos fuertes: olfato fuera de lo común, alta motivación de trabajo, vínculo intenso con su guía — y la talla idónea para faenar en sotobosque espeso.

Un Lagotto bien adiestrado, en Italia, suele costar entre 5 000 y 15 000 francos suizos (aprox. EUR 5 200 – 15 600). Los ejemplares de élite, con progenitores demostrados y varias temporadas de experiencia, superan los 20 000. Un cachorro sin adiestrar arranca en torno a 2 500 — el adiestramiento y las primeras temporadas serán luego su inversión.

Otras razas adecuadas

En teoría, casi cualquier perro adiestrado puede condicionarse a la búsqueda de la trufa. En la práctica, además del Lagotto, han demostrado su valía: el Border Collie, el caniche, ciertas razas de spaniel de pequeño formato y algunos mestizos. Lo decisivo no es la raza, sino el olfato, la motivación de trabajo y un guía paciente.

Una búsqueda, anatómicamente

Una búsqueda experta dura unas horas, comienza antes del alba y no obedece a ningún esquema que el ser humano sepa formular. El perro recorre un perímetro amplio, se detiene de repente, araña — y el buscador cava, con una azadita curva y estrecha, exactamente donde el animal se paró. Los perros expertos trabajan con tal precisión que las raíces del árbol huésped quedan intactas — un detalle que decide las cosechas de los años siguientes.

Un buen perro trufero no es un medio para un fin. Es el verdadero profesional — el ser humano solo carga la azada.

El adiestramiento, en resumen

  1. Etapa cachorro — introducción lúdica al aroma de la trufa (agua aromatizada sobre un juguete).
  2. Año 1 — búsqueda de trufas-señuelo enterradas, con recompensa en alimento o juego.
  3. Año 2 — primera temporada real en bosque, con un perro experimentado como maestro.
  4. A partir del año 3 — trabajo autónomo. Buscador hecho y derecho.